jueves, 1 de diciembre de 2022

QUE NO SE PIERDA EL DETALLE

La gente cambió. Cambiaste vos, cambié yo. Los tiempos cambiaron. Y el amor, el amor cambió?
O sos vos. Quien no se anima a decir: “me pasa todo”, “no me pasa nada”. “Te quiero”, “pero no te amo”. “Sentís tanto como decís”? “O fingís por las dudas”?
El detalle es todo. Y para el detalle siempre hay tiempo. Siempre hay ganas. Para el detalle no existen las excusas.
Sí, ya sé, en tiempos de apps y redes sociales no está de moda, pero no te das una idea de lo necesario que es.
Mandá un “te extraño”, un “te pienso”, un “te quiero”, un “te amo”.
Tomate 5 minutos al piano o agarrá la guitarra, y gravale una canción. O si no sabés tocar un instrumento, cantale algo de corazón. Que no se pierda el detalle.
Agarrá lápiz y papel y escribile una carta. Colgale un pasacalle. Escribile un mensaje cursi en los clasificados del diario. Que no se pierda el detalle.
Regalale un ramo de flores, un peluche, un chocolate. Regalale un abrazo, un beso, un te quiero. Que no se pierda el detalle.
Dejá de dejar pasar el tiempo, dejá de perder el tiempo. Mandale un “buenos días”, un “buenas noches”, un “estoy con vos”. No te cuesta nada, y el precio que tiene su sonrisa y el brillo de sus ojitos enamorados no lo podés pagar ni con todo el oro del universo. Te faltan ganas, no tiempo. Hacete cargo.
Si amás de verdad, siempre vas a tener tiempo para hacerle saber que te importa.

martes, 1 de noviembre de 2022

DEJATE QUERER

Te pasás la vida escapando de lo que hace rato querés que te pase. Cada vez que sentís que hay sentimientos o situaciones que no podés manejar te escapás. Por qué? Porque sí, por las dudas. Cada vez que pensás demasiado algo, o a alguien, más lo necesitás, más lo extrañás, más querés vivir ese momento, más querés que te regalen un te quiero. Y te vas.
No querés irte, no querés escapar. Pero te vas, porque sí, por las dudas. Ya sabés de qué se trata, ya te pasó, ya lo viviste.
Ya tenés experiencia en eso de querer y que no te quieran. Ya sabés lo que es dar y que no vuelva.
Y ahí, es cuando tu coraza actúa por vos. Te defiende aunque nada ni nadie te esté atacando. Porque sí, por las dudas.
Y sí, ahí estás, flotando entre esas ganas de que te pase todo, y ese miedo a que otra vez, una vez más salga todo mal, y te equivoques. Y seguís ahí, enojándote con vos por querer dejar de estar y ser así. Y no saber cómo. Y a la vez, sabés y sentís que estás a salvo. Así, nada ni nadie te volvió a lastimar.
Y así vas, viendo como a otros les pasa lo que vos querés que te pase, viendo como otros sienten lo que vos querés sentir. Y te preguntás, como hacen? Ojalá me pase a mí.
El OJALÁ no puede solo, necesita la ayuda de un BASTA. En algún momento, vos, sí, solo vos vas a saber cuándo, vas a tener que buscar el disfraz de valiente y salir a jugártela una vez más. Porque siempre alguien escucha ese grito mudo disfrazado de sonrisa, siempre alguien ve esas ganas disfrazadas de todo bien.
Y vos sabés mejor que nadie que no está todo bien. En algún momento vas a saber cuándo ya estás preparado para que todo eso que merecés te encuentre, te guíe y te impulse a volar y nunca te suelte.
Vos no tenés que buscar, sólo creer que va a llegar, y permitir que todo lo que soñás te encuentre.
Cuando todo lo que hagas, todo lo que sientas te apasione, te llene el alma, el corazón, y te haga feliz, significa que llegó el momento, ese momento de ver tus heridas hechas cicatriz y simplemente agradecer y sonreír.

sábado, 1 de octubre de 2022

ABRAZAME

Abrazame. A veces, tengo días de mierda, y es lo único que me sana.
Abrazame. Cada vez que te pienso el reloj se me hace de arena al igual que mis ganas de verte.
Abrazame. Ya me cansé de ver gente sumergida en la rutina, gente vacía, gente escondiendo el dolor y la tristeza detrás de una sonrisa.
Abrazame. Ya no soporto ese dedo acusador, ese dedo que juzga sin saber.
Abrazame. Sólo vos me alivianás la mochila, la vida.
Abrazame fuerte. Ya me cansé de los “te quiero” mirándose a los ojos sin sentirlo. Ya me cansé de los “te amo” después de hacer el amor sin sentirlo. Ya me cansé de los “estoy con vos” por costumbre y no por amor, pero no te lo digo.
Abrazame. Acomodame los miedos, arrancame las dudas.
Abrazame. Vos sos mi paz entre tanta locura.
Abrazame fuerte. Reiniciame. Dame un abrazo fuerte, apretado, largo. Un abrazo de esos que parece que te está rompiendo el alma y el corazón, pero en realidad, te está juntando los pedacitos rotos, y acomodando el cuerpo y los sentimientos.
Abrazame. No digas nada. Sólo abrazame en silencio. Abrazame. Con vos no tengo miedo. Por favor, abrazame. Te necesito.

jueves, 1 de septiembre de 2022

NO SON TODOS IGUALES

No son todos iguales.
No todos te quieren lastimar porque te lastimaron. No todos son indecisos, mujeriegos con ganas de histeriquear. No todos te quieren para pasar el tiempo. No todos te celan porque alguno te puso un “me gusta” en las redes sociales o un comentario dudoso. No todos te hacen elegir entre tus amigas o él.
No son todos iguales.
No todos te van a juzgar por tu pasado. Ni te van a echar en cara tus errores cada vez que te equivoques. No todos se fijan en lo que tenés, o en que te hace falta. No todos te van a comparar con alguien más.
No son todos iguales.
Siempre hay alguno que llega con ganas de juntar los pedacitos rotos, y volver a armar con paciencia y amor lo que otro destruyó, con ganas de arreglar lo que él no rompió. Y no, no metas a todos los hombres en la misma bolsa. No generalices. No te ocultes atrás de la coraza del miedo para que ninguno pueda pasar.
Siempre hay un hombre que llega con los mismos mambos que vos, con los mismos miedos que vos, pero elije quedarse a acomodarte los sentimientos y a emparcharte el corazón.
En un mundo donde hay mucho amor por costumbre, y donde a nadie le importa lastimar al otro. Yo sé, yo creo que todavía hay hombres chapados a la antigua, de esos caballeros, detallistas, fieles. De esos que buscan y quieren una mujer que los acompañe toda la vida. Demostrale que no SOS igual a esa que lo rompió. Abrile tu corazón. Amá, y permití que te amen.

lunes, 1 de agosto de 2022

DAR

Dar, a veces, duele más de lo que fortalece.
Dar de más. Dar en exceso. Dar porque sí. Dar demasiado. Dar esperando recibir algo a cambio. Dar, dar, y dar para ser necesitado. Dar para algo.
Gente que da tanto, que carga cruces que no le pertenecen. Gente que se ofrece en cuerpo y alma. Gente que se ofrece con el corazón para salvar, rescatar, curar al otro.
Muchas veces, esa gente da por miedo. Y a veces, no nos damos cuenta, o sí, pero no lo queremos ver, no lo queremos escuchar, no lo sabemos sentir o aceptar. Miedo a que si no da, el otro no lo quiera. Da por miedo al abandono, a la soledad.
Entonces, uno da cubriendo cada uno de los espacios, las necesidades, las urgencias del otro. Y quizás, sin darse cuenta se está postulando como imprescindible, necesario, indispensable. Y el otro, acepta. Acepta porque le sirve, le resuelve, le facilita la vida. A veces, agradece, pero no pudiendo devolver lo que el otro le dio.
Un día dice “basta”. Sabe que no puede pagar esa cuenta, esa deuda que ni siquiera él la generó. Un poco enojado y cansado de ser rescatado, grita “basta”. Yo no te pedí nada.
Muchas veces, no nos damos cuenta, pero quien más da, es quien más amor necesita. Quizás ese alguien no sabe pedir, y por eso se disfraza de papá Noel, dando hasta lo que no tiene. Y así el mundo lo conoce por quien es necesitado por todos, pero amado por ninguno.
Amar no es necesitar. Amar es ser. A la gente se la ama por lo que es, y se la necesita por lo que da.