miércoles, 1 de mayo de 2019

ENAMORATE DE VOS

Amate hasta que la muerte te separe de tu cuerpo, tu mente, tu alma, tu corazón. Amate en la salud, y mucho más en la enfermedad. Dale batalla a la muerte, ganale la guerra. Volvete tu único y más fiel amor. Enamorate, respetate, cuidate, no te lastimes, no te engañes, no te mientas, confiá en vos. Valorá la soledad. Invitate a tomar un café, al cine. Invitate a mirar las estrellas, la luna, el sol, soñá. Invitate a viajar. Mirate al espejo y sonreíte, sentí orgullo de lo que sos, de quien sos. Ponete tu mejor outfit. Hacete tu comida favorita, tu postre preferido. Comé en la cama. Salí a caminar con vos. Cuidá tu libertad, tu esencia, tus valores, tus sueños, tu amor.
Enamorate de vos, y recién después, enamorate de alguien más. No falla.

lunes, 1 de abril de 2019

LA PROMESA

Acá voy a estar.
Aunque ya no estemos juntos.
Yo siempre voy a querer que seas feliz, aunque no sea conmigo.
Recordarte y sonreír, es mi manera de homenajearte. Es lo mínimo que le debo a esos momentos donde nos hicimos bien, donde supimos hacernos felices.
Podría quedarme abrazada al dolor, a la tristeza de haberte perdido. Pero elijo sonreír por tener la suerte de alguna vez haberte tenido conmigo.
Hoy, aunque no sean mis abrazos que unan tus partes rotas, aunque no sean mis mimos que te hagan sentir a salvo, aunque no sea mi almohada donde descansen tus sueños, yo te quiero ver bien. Porque lo bueno que me diste mientras las cosas funcionaron, es mucho más fuerte y tiene mucho más valor que lo triste que fue todo cuando las cosas dejaron de funcionar.
Acá voy a estar, aunque el tiempo pase, aunque ya no hablemos.
Cuando te dije te amo para siempre, no fue para atarte a mí, al contrario, siempre te dije que el amor es volar juntos, pero nunca atados.
Volá. Sé feliz.
Acá voy a estar. Esa fue mi promesa.

viernes, 1 de marzo de 2019

TE ENAMORASTE

Te das cuenta que es amor, porque existe, porque lo sentís. Sí, te das cuenta de que es amor, justo ahí, en ese momento que no entendés nada.
No sabés cómo, ni cuándo, tampoco por qué, pero te enamoraste. No sabés cuando sucedió, mucho menos a qué hora y en donde, pero te pasó, sí, a vos te pasó. Sabés que no hubo testigos, ni si quiera vos podés contarlo, pero te pasó.
Y ahí, es cuando sabés que es amor, lo sabés porque no necesitás entenderlo, tampoco querés descubrirlo, sólo querés sentirlo y vivirlo.
Todo el mundo te pregunta; de qué te enamoraste? Y no, no lo sabés, y tampoco podés explicarlo, porque sabés que nadie puede sentirlo como vos, nadie sabe lo que es el amor hasta que lo siente. Sólo podés decir, que es mágico, especial, y raro a la vez, y eso te inquieta y al mismo tiempo te paraliza.
Sólo te sentís capaz de afirmar, que se siente, pero no se toca. Y te nutre, te llena de vida.
Así funciona. Si no sabés por qué te sentís así, por qué estás tan enamorado como nunca, como todos esos como nunca que sabías que existían, pero nunca los habías cargado entre tus dudas, como todos esos como nunca que la gente decía, repetía, pero vos jamás lograbas entender.
Ahora lo único que sabés y entendés, es que no entendés nada, pero sentís todo. Y que este misterio, esta intriga, este enigma, es lo único de lo que no quisieras liberarte nunca jamás, porque te hace bien, te hace feliz, y te hace sentir vivo.

viernes, 1 de febrero de 2019

PARECE QUE NO LO SABÉS, POR ESO TE LO CUENTO

Parece que todavía no lo sabés, por eso hoy te lo quiero contar.
Parece que no sabés o no te das cuenta, no sé, de lo que sos capaz. Date cuenta, das vida.
Tenés unos brazos increíblemente fuertes para abrazar y que encajan perfectamente en mí, y en cualquiera como un rompecabezas, porque como dicen, hay cosas que funcionan sólo cuando tenemos todas las piezas. El abrazo es la única fuerza que no duele, que no quiebra, que no rompe, más bien todo lo contrario, hace bien, construye y une partes rotas.
Tenés una mirada angelical, pura, transparente, con unos ojos llenos de vida, llenos de amor. Una mirada que lo dice todo.
Date cuenta que vos, sólo vos tenés ese poder de hacer feliz al ser más triste. Sólo vos podés transformar todo. Sólo a vos se te metió el amor hasta el alma, te explota el corazón y te brota por los poros. Por eso el mundo te respira, te necesita.
Date cuenta, vos cicatrizás heridas, sanás corazones rotos, dibujás millones de sonrisas. Ahora sabés que te aman, que cuando no estás, te extrañan.
Tu vida no vale poco, vale mucho, date cuenta.
Esto te lo cuento, porque yo antes, tampoco lo sabía, y cuando me lo contaron entendí a partir de ahí todo lo que soy, todo lo que sos, todo lo que somos.
Y cuando sonreí comprendí todo lo que valgo, todo lo que valés, todo lo que valemos. Gracias a esa sonrisa aprendí a quererme, a cuidarme para sanar, y no anclarme.

martes, 1 de enero de 2019

CRECÍ

Y un día, crecí. Verás en mis gestos, mi forma de hablar, escribir, y pensar que crecí. Sí, crecí, y tengo pocos años, pero muchas ganas de vivir.
Crecí, pero siempre seré una nena cuando algo me apasione, me emocione, me ilusione. Cuando mamá me haga el desayuno por las mañanas o cuando papá me dé el beso de las buenas noches antes de dormir.
No sé cuántas velas soplo este año, pero lo que sí sé, y de lo que estoy segura es que voy a disfrutar cada simple detalle y cada mínima sorpresa como si tuviera 5 años, y viera todo como si fuera la primera vez.
Crecí, y sin embargo, cada vez que me abrazan me parece especial y único, como si me volviera a reiniciar, como si todas mis partes rotas se volvieran a unir. Cada vez que me besan, es como un mimo al alma, una conexión efímera pero sincera. Cada vez que cruzo miradas, sí, digo miradas porque las miradas no hace falta verlas para saber que existen, basta con sentirlas al igual que las sonrisas, siento una complicidad tan auténtica, tan pura, tan real.
Crecí, pero me sigo enamorando de las películas románticas, y los finales felices. Me sigo muriendo de risa en un ataque de cosquillas. Sigo llorando cada vez que mis amigos cumplen sus sueños.
Y sí, crecí, y me equivoco mucho más que antes, pero sé pedir disculpas y perdonar, no sólo a los demás, sino también a mí misma.
Sé que me ves como a una más, pero tenés que saber que no soy la misma de ayer, sabés por qué? Porque crecí, pero sigo siendo la misma soñadora de siempre.
Y hoy puedo decir que tengo los años suficientes para saber querer a mi familia y mis amigos sobre todas las cosas, y antes que a ellos, a mí, sí, a mí, porque si no tengo amor propio, como puedo tenerlo para los demás?