Seguí, caminá a paso firme y dejando huella, que en
definitiva en la vida uno cosecha lo que siembra. Seguí, caminá sin mirar
atrás, que el pasado ya es historia. Seguí, que no te frenen las miradas de reojo,
los dedos que señalan, ni los que susurran en voz baja. Seguí, que no te
detengan los que abrazan sin tocar el alma, ni los que besan sin tocar el
corazón. Seguí, caminá seguro y sin prisa, vos sos el protagonista, los demás
son espectadores, la vida es tu obra y el camino incierto tu escenario. Caminá,
sin miedo, que cobarde es el que no se arriesga, caminá, que en esta obra gana
el que improvisa, el que actúa el momento, o por lo menos elige hacerlo un
bello recuerdo.
Seguí, vos siempre seguí, que el dolor siempre se vuelve
sabiduría, que el amor es la mejor respuesta a todas las preguntas, y es más
fuerte que todo, seguí, no te preocupes por todo lo malo, si gracias a la
fuerza de todo lo bueno, siempre terminás ganando, seguí, vos siempre seguí,
porque esas simples cosas de la vida son las que llenan de felicidad el alma y
el corazón, y hacen el mundo un poquito mejor.
Seguí, que nada ni nadie te detenga, que si la vida fuera
fácil sería aburrida. Viví el ahora, el instante, el momento, seguí, no te
entregues a mitades, entrégate por completo, no esperes el momento perfecto,
vos hacé de las imperfecciones algo maravilloso. Seguí, no tengas miedo, jugátela,
la vida es ganar o perder, lo es todo o no es nada, nunca se empata, nunca es a
medias.
Seguí, caminá, que en definitiva la vida es una aventura, un
desafío.