jueves, 1 de enero de 2015

SERÁ QUE DECIR ADIÓS, ES CRECER?

Los lazos bien cruzados nunca se rompen.

Cuando se conectó desde el alma, cuando dos corazones están tan cerquita que logran casi ser uno solo, jamás se olvida.

No importa que no haya podido ser. No importa que no haya durado más.

Funcionó, poquito tiempo, pero funcionó.

Cuando hubo amor de verdad, cuando se dejó el alma y el corazón intentando hacer más feliz al otro, cuando te entregaste con el cuerpo y el alma, no fallaste, no te fallaron. Quedó lo vivido.

Basta de pensar que lo que no duró es un fracaso. Fuiste feliz, hiciste feliz a alguien.

El tiempo no borra los "te amo", los besos, las caricias, los abrazos que salieron desde el corazón.

Recordá con una sonrisa.

Lo mutuo no siempre es eterno, y a veces la eternidad dura solo un suspiro.

El tiempo no borra lo que queda tatuado en el alma.

El tiempo no borra una conexión que alguna vez los caló hasta los huesos.

Poder decir adiós, es crecer.            

lunes, 1 de diciembre de 2014

SOLTAR O NO SOLTAR

Él siempre supo que yo no quería flores, ni cenas románticas, ni toda esa cursilería material que nos hiciera parecer discos rallados de película.
Yo sólo quería que me abrazara, que me apretara, que me besara, que simplemente me quisiera.
Yo quería un amor sin aniversarios, sin anillos, sin planes, sin cadenas, sin obligaciones, ni reproches.
Yo quería algo puro, sincero, fuerte. Algo que marque, que quede tatuado en el alma, en el corazón, en la piel. Algo diferente, especial, y sólo nuestro.
Yo no quería corazones, ni frases mal usadas, y mucho menos fotos de momentos mal contados.
Yo quería sonrisas y miradas cómplices, mates con sabor a ahora, instante, presente. Quería charlas largas, transparentes, profundas. Quería aventuras, locuras, y amor.
No quería regalos, sólo quería guardar pedacitos de momentos, ya sea un papel, un caracol, o el pétalo de una flor, lo que sea necesario para que me trasladara otra vez ahí, a ese instante donde alguien supo hacerme feliz.
Con él, yo era yo, y eso es más extraordinario que cualquier prototipo de relación. Yo era auténtica, genuina, real, como si estuviese completamente desnuda a toda hora. No disfrazaba mis monstruos, ni escondía mis dudas. Yo era yo, y por eso sé que nunca voy a olvidarlo, porque cuando uno encuentra en el mundo ese pedacito de universo en donde se siente pleno, en donde se siente vivo y feliz, jamás lo olvida.
Y a mí, recordarlo no me hace daño, no me duele. Creo que el peor consejo que podemos dar es ese de “soltá”. Soltar es para cobardes. Yo no puedo ni quiero soltar tan buenos recuerdos, y mucho menos voy a olvidarlo. De la boca para afuera olvidar siempre es lo más conveniente, pero yo no hago lo que me conviene, yo hago lo que me dicta el instinto, la intuición, el corazón de amar en las buenas, en las malas, y siempre.
Quizás, la vida no vuelva a cruzarnos otra vez, a una misma hora y en un mismo lugar, pero el recuerdo de lo que vivimos es mío, y me lo guardo y lo atesoro. Porque con él me descubrí. No es para nada fácil la duda, la intriga, el miedo. No es fácil asumir que pase lo que pase aquel amor no morirá jamás. No es fácil cargar con algo tan grande, tan bueno, tan lindo, tan positivo, tan mágico. Pero es hermoso saber que tenés ahí guardado algo que nadie nunca podrá quitarte. Su recuerdo.

sábado, 1 de noviembre de 2014

NO TE DISTE CUENTA

Y no, no te diste cuenta. Quizás, yo no estaba ahí, a tu lado, no estaba cerca, pero siempre intentaba evitar tus caídas, tus lágrimas, tu dolor.
No, no te diste cuenta que cada noche, antes de irte a dormir yo intentaba cuidarte, intentaba hacerte sonreír, y que tus pensamientos fueran más lindos, buenos y positivos, para que puedas descansar profundamente y despertar y que me encuentres en los primeros.
No, no te diste cuenta cuando te quise escuchar, cuando te intenté entender, cuando quise ser parte de tu mundo, de tus sueños, de tu vida.
No, no te diste cuenta que te estaba abrazando, que te estaba acariciando tus heridas para que se vuelvan cicatrices, que sólo quería conocer tu historia y que juntos escribamos una nueva.
No, no te diste cuenta que odié en secreto a cada una de las personas que te dejaron marcas, de esas que duelen al tacto, al rose, de esas que no son huellas, son heridas, heridas profundas, cicatrices llenas de historia.
No, no te diste cuenta que todas esas veces que te sentías solo, estaba yo ahí, esperando un lugar, suplicándote que me ayudes a ayudarte.
No, no te diste cuenta que me tenías cada vez que querías, cada vez que me necesitabas, cada vez que tu corazón y tu alma pedían a gritos ser escuchados.
No, no te diste cuenta nunca que me estaba lastimando para sanarte. No, no me di cuenta.
No, no me di cuenta nunca, hasta hoy, del mal que me hice, de lo mucho que me lastimé esperando que puedas y quieras recibir todo mi amor.
Y es que hoy me doy cuenta que hay piezas que simplemente no encajan, no coinciden, no son correspondidas, no están destinadas a contar una historia.

miércoles, 1 de octubre de 2014

AHÍ, NO

Si sentís que te corta las alas, andate.

Si tenés que dar explicaciones, andate.

Si tenés que dejar de ser vos para encajar, para que no te critiquen, andate.

Si de frente te alaga, y por la espalda te bardea, andate.

Si dice cosas lindas, y hace cosas horribles, andate.

Basta de chamuyo, verso, de ganas de sexo disfrazado de amor.

Si te lastima, ahí no es.

Te merecés ser feliz, menos, no.

lunes, 1 de septiembre de 2014

AMOR A LA DISTANCIA

Importa realmente la distancia?
Yo creo que no. Para mí el amor no se basa solamente en compartir momentos juntos. Es algo más que eso, es confiar, entregarse sin dudas, sin miedos, y no sólo entregar el cuerpo, sino también el alma, el corazón.
Y si de confiar se trata, no hay mejor manera de confirmarlo que la distancia. Justamente porque sabés que no te miente, que no te engaña, que aunque no estén físicamente juntos, hay muchas cosas que si comparten. El cielo, la luna, las estrellas, el sol, incluso respiran el mismo aire.
Suena a frase hecha, pero si el amor es verdadero, no hay nada que pueda destruirlo, ni la distancia, ni la edad, ni el tiempo, ni nada, absolutamente nada. Porque el amor es así, es como el aire, uno no lo puede ver, pero si lo puede sentir.